viernes, 11 de mayo de 2012

LES MANDO UNA TOMA PARCIAL DE LA OBRA DE MONTERREY (TERNIUM) DE 5 DÍAS ATRÁS




Realmente es una mega obra.


Estamos manejando 1900 personas (a través de Techint) que serán 3100 en agosto.


Pensamos laminar la primer bobina en setiembre del próximo año.


La inversión sin desvíos por ahora, es de 1,192 millones de Dólares.


Hoy tenemos auditoría de la Nippon Steel. Banzai!!!!!!!!!!!!!!!!!!


Si puedo les enviaré un video corto pero muy interesante.


Saludos.

Carlitos Strappa


Felicitaciones querido amigo!!!

jueves, 3 de mayo de 2012

NOVENERA REUNION ROSARINA. BRAVO!!

La reunión de 27/4 se realizó en mi casa en la ciudad de Funes, en el quincho de la Residencia Mapocho.
Ya tenemos establecido que el últimos viernes ó sábado de cada mes nos juntamos para comer generalmente un asado.
El mes anterior fue en el campo de Tamalo Malo, lease Jorge Mazza.
Así que si alguno anda por acá, ya sabe, solo tiene que comunicarse con cualquiera de nosotros y se acopla a la comida, que va a ser muy bien recibido.
Como siempre lo pasamos bien pero sobrevoló en nosotros la ausencia definitiva de Presti, quien fue un infaltable a nuestros encuentros; es que solo hacia 20 días que nos habia dejado.
Los asistentes fueron: Mazza, Cuñado, Sandiano, Musso, Nozal, Aramburu, Vietti y Bella, es decir yo.




 Ausentes con aviso Manfredi y Colombo. Con esta apretada síntesis me despido con un gran abrazo.
Mapocho.

Bravísimo queridos amigos! La amistad hay que cultivarla. No dejen de juntarse. Es muy emotivo verlos a ustedes aunque más no sea en fotos.
Viva la IX!!

viernes, 27 de abril de 2012

¡QUE CAPACIDAD DE SÍNTESIS!

"Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo...

y por los mismos motivos."

Sir George Bernard Shaw





miércoles, 25 de abril de 2012

MAS FOTOS DEL SEPTUAGENARIO CUMPLE DE NESTOR

SE TE VE MUY FELIZ QUERIDO AMIGO. - FELIZ Y DIVERTIDO CON LAS BOLUDECES DE LOS INAPRECIABLES NOVENEROS PRESENTES!

- ES DE DESEAR QUE NO HAYA DISCURSOS DEL HENRY, PORQUE ÉSTO ESTÁ MUY BUENO!

-JC - NO NOS JUNTEMOS CON LA OTRA CHUSMA! LOS AVIADORES SOMOS MEJORES!
-NESTOR SE TE VA A ACALAMBRAR EL BRAZO ESPERANDO EL BRINDIS. EL INDIO ES MUY LARGUERO PARA LOS DISCURSOS.
BRAVO! TERMINÓ EN MENOS DE TREINTA MINUTOS!

viernes, 20 de abril de 2012

Historia de un casco que volvió de Malvinas - By Eduardo Linares Dahl

                                      



“La Patria es un dolor que aún no sabe su nombre”. Leopoldo Marechal, Heptamerón, poema Descubrimiento de la Patria, año 1966.

2 de Febrero del 2006, 06.10 hs., aeropuerto de Santiago de Chile. Allí comenzaba el viaje que había soñado toda mi vida, después de varios trámites burocráticos finalmente la Embajada de Gran Bretaña aprobó mi visa para viajar a Malvinas. Yo no tenía motivo aparente para realizar ese viaje, según las autoridades británicas, pero tampoco había motivo justificable para negarme la visa. Pero eso no fue todo, no conformes con ponerme mil trabas para darme la visa, luego me tocaría pasar por la discriminación más descarada que habría podido imaginar en mi vida.

LAN CHILE, la única compañía aérea por la cual se puede llegar a Malvinas, me cobraba 4 veces más el valor del pasaje, sólo por el hecho de ser argentina. Era más que evidente que todo se complotaba para que desistiera de la idea de viajar, pero no lo iba a hacer de ninguna manera; yo tenía que viajar sí o sí. Así que pagué lo que me pidieron y no tuvieron más que darme mis pasajes. Esa noche dormí en el aeropuerto de Santiago hasta que se hiciera la hora de abordar el avión. Una vez a bordo y ya pasadas un par de horas, aterrizamos en Río Gallegos. Paradójicamente Argentina tiene el puente aéreo prohibido hacia las Islas, pero los Boeing de LAN no tienen un tanque de combustible lo suficientemente grande como para abastecer a la nave en todo el trayecto, por lo que obligatoriamente paran en Río Gallegos a cargar lo que les falta para poder seguir hacia Puerto Argentino, o Puerto Stanley, como actualmente lo llaman, aunque todos sepamos que su nombre siempre va a ser Puerto Argentino.

Cuando estábamos en Gallegos, la azafata se me acercó y me preguntó si era la pasajera argentina; le contesté afirmativamente, presintiendo que tal vez me pusieran alguna traba más para llegar al lugar, pero no, la asistente sólo se limitó a informarme que, por cuestiones de seguridad, la Embajada de Gran Bretaña dictaminó que no podría hospedarme en una hostería común sino que estaría bajo custodia británica y que la misma me estaría esperando en la zona de arribos del aeropuerto. Tal como me lo habían notificado, había dos oficiales aguardando mi arribo, el Tte. de Paracaidistas Justin Libstone, oriundo de Berkshire (Inglaterra) y recién llegado a su puesto desde Afganistán, y el Tte. de los Royal Marines Mark Boghart. De inmediato cargaron mi equipaje en una van verde que utilizan en sus unidades y me llevaron al que sería mi gran hotel spa 5 estrellas… La base de los Royal Marines en Moody Brook, nada más y nada menos que la emblemática base que tomáramos aquel 2 de abril de 1982… Las coincidencias empezaban a aparecer asombrosamente en mi historia.

EL PLAN DE VIAJE

Mi principal motivo para estar allí era rendir homenaje a mi gente, aquella gente que nunca conocí y que tampoco me conoció ni supo de mi existencia y con la cual nada nos unía a simple vista, pero sí nos hermanaban los colores de una misma bandera, el amor a una misma patria, la esperanza por un ideal, el dolor de una derrota y la paz del deber cumplido sin importar los resultados. Yo quería recorrer todos y cada uno de esos lugares donde los hombres de mi patria, tal como lo hicieran durante la gesta libertadora, combatieron con alma y vida por su tierra y por sus derechos, tal como en aquel entonces, en total desigualdad de condiciones, contra un enemigo mayor en número, en experiencia, en adiestramiento, en tecnología y en armamento.

Y ahí estuvieron ellos, con lo poquito que tuvieran, con lo poco o mucho que supieran, dando todo de sí por todos los que en ese momento estábamos de este lado del continente, la mayoría indiferentes a la causa, y por todos aquellos que estuvieran por venir, para que les sirviera de ejemplo, para que el pueblo aprendiera a valorar su patria sin importar si se ganaba o se perdía, lo importante de ese ejemplo era que, aun sabiendo que se peleaba contra un gigante, Argentina se ponía de pie para defender lo que le correspondía, pero claro, hoy eso no se tiene en cuenta, es preferible hablar de Malvinas como una masacre, el genocidio final de la terrorífica dictadura militar, esa historia contada a medias y sobrepasada de mentiras que todo un pueblo prefiere creer.

El primer día de mi viaje sería destinado a recorrer los montes Kent, Dos Hermanas, Tableton, Longdon y Tumbledown. Sin lugar a dudas, los lugares más ensangrentados por la gesta. En el monte Longdon yo debía cumplir una promesa que había hecho a los veteranos de guerra de mi ciudad, iba a llevar un par de rosarios a la cruz que estaba en la cima, pero en las mismas condiciones en las que hubieran estado ellos en el ‘82. Después de una larga discusión con los oficiales británicos por no querer ponerme el equipo de Gore-tex provisto, finalmente pude empezar a subir.

Eran12 Km, cuesta arriba; el viento superaba los 80 Km p/h; la temperatura, -2°C, y lloviznaba. La ropa mojada y el viento helado eran insoportables, era un dolor inimaginable. Llegó un momento en que ya no podía moverme, tenía entumecido el cuerpo y ya no sentía las extremidades, pero aun así llegué a la cima y cumplí con lo prometido. Al bajar no puede hacer más que unos cuantos metros; la hipotermia me superó y la fiebre había llegado a los 40°C; empecé a sentirme mareada y por ultimo me desmayé, por lo que el oficial Libstone tuvo que cargarme hasta la van para posteriormente trasladarme a la base. Una vez allí me hospitalizaron ahí mismo y me pusieron vaya Dios a saber qué fármaco mágico en ese suero, pero lo cierto es que a la hora estaba como nueva.

Al otro día, salimos hacia los campos minados de Fitz Roy; sólo hay algunas zonas señalizadas, pero la mayoría no lo está, por lo que es una zona extremadamente peligrosa. Después de haber estado allí, seguimos nuestro viaje hacia Goose Green. De más está decir que todo el lugar parece una escena en pausa a la cual sólo le falta la gente, nada en la islas se movió de su lugar, todo quedó intacto y si se movió, sólo lo hizo el viento. Las imágenes son desgarradoras: cañones, esquirlas, hasta cartas y estampitas; todo esta ahí como en un sueño latente. Pasando Goose Green, nos encontramos con el camino que nos llevaba directo al cementerio de Darwin, a pocos metros, un cartel blanco indica ARGENTINE CEMETERY. No puedo expresar con palabras la tristeza que causa el sólo ver ese cartel.

Cuando llegamos al cementerio, me encontré con la desagradable sorpresa de que un contingente de turistas chilenos estaba allí, sacándose fotos en las tumbas, como si fueran un personaje de Disney; se me revolvió el estómago de sólo verlos; inmediatamente le pedí a Libstone que por favor los hiciera retirarse del lugar cuando yo estuviera allí. El marine, como siempre, se opuso, alegando que sólo eran turistas y que tenían tanto derecho como yo de estar allí, a lo que me limité a contestar: “¡Esto no es un shopping! ¡Esos son MIS muertos!”

Listone interrumpió la discusión entre el marine y yo y aceptó mi pedido, procediendo a retirar al contingente del lugar, quienes se quedaron detrás del cerco observando todo. Volví a la van, busqué mi mochila y de allí saqué una bolsa llena de pins idénticos al de los veteranos de guerra, 649 pins, uno por cada cruz, uno por cada uno de ellos, los cuales no tuvieron la oportunidad de volver para que se los condecorara, aquellos que habían dado su vida para que esa condecoración hoy tuviera sentido.

Nuevamente el marine irrumpió, oponiéndose, me quitó la bolsa de las manos, me dijo que el reglamento prohibía los colores celeste y blanco sobre suelo isleño, a lo que sutilmente le respondí “intente cambiarle los colores al cielo Tte., y dígale a Dios que el reglamento no lo permite”. Se enfureció de tal manera, me insultó con todos los agravios de su pobre vocabulario, pero otra vez, como siempre, salió Libstone en mi defensa, preguntó qué sucedía; él le contó su versión de los hechos, yo sólo me limité a apelar a su lógica, pero por sobre todo a su corazón: “Tte., sepa Ud. que conozco perfectamente el reglamento y que no es mi intención ponerlo en compromisos, pero con una mano en el corazón, dígame: ¿a quién ofendo colocando estos pins en las cruces? Ud. es un hombre de armas, lleva años peleando, y seguramente ha visto morir a muchos de sus camaradas. ¿No es acaso mayor falta de respeto el no permitirle a un caído en combate, a alguien que ha dejado su alma peleando por su patria, tener consigo la bandera por la cual murió?”

Se hizo un gran silencio. Libstone dudaba entre lo que debía hacer y lo que la realidad que yo cruelmente le había mostrado; finalmente asintió, y no sólo eso, sino que fue él quien me ayudó a poner los pins en las cruces, una por una y ante la vista de todos.

Cuando terminamos, volví a la van y bajé un grabador chico que tenían ellos en la base; había llevado un CD de la fanfarria alto Perú, con el himno grabado. Fui directo hacia la cruz que preside el cementerio y puse a sus pies el grabador, y ahí comenzó a sonar esa introducción majestuosa y hasta omnipotente de nuestro Himno Nacional, haciéndose oír con las más hermosa supremacía, frente a todos, chilenos, británicos y cubriendo de gloria todas esas cruces blancas que hasta ese día sólo habían sido acompañadas por la voz del viento y los acordes del silencio de la más absoluta soledad del lugar. Ahí, solo ahí, presté verdadera atención a lo que nuestro Himno decía; cada una de sus palabras parecía justa para cada momento. La emoción me embargó por completo, el llanto casi ni me dejaba cantar, llegada la última estrofa, comprendí que justamente eso fue lo que nunca hicimos, comprender; si por un segundo nos detuviéramos a analizar esas palabras que tantas veces cantamos por inercia, tendríamos la respuesta más noble a la eterna y absurda pregunta popular: ¿Por qué tuvimos que pelear en Malvinas? ¿Intereses políticos? Tal vez. ¿Demagogia militar? Tal vez. Pero la verdadera respuesta estaba ahí: “Sean eternos los laureles que supimos conseguir! Coronados de gloria vivamos… O juremos con gloria morir”, y claro que así fue, murieron con la mayor de las glorias, murieron por su Patria, por su gente, por su bandera, pelearon y murieron en Malvinas por la sencilla razón de ser ARGENTINOS.

Libstone no podía creer lo que veía. De hecho, no lo podía entender, en su mentalidad estricta y su corazón cegado no cabía la idea de que alguien sin relación alguna con esas cruces pudiera llorar hasta el ahogo por esa causa. Se me acercó y con total frialdad intentó consolarme diciéndome: “Don’t cry, it’s just war” (no llores, es sólo una guerra). Lo miré anonadada, y le respondí: “No es sólo una guerra, son personas, como Ud. como yo, con un padre, una madre, una esposa y hasta tal vez hijos, hijos sin la oportunidad de tener a su padre, padres sin la oportunidad de volver a ver a sus hijos y ni siquiera poder tener una tumba donde llevar una flor… ¡Eso es!” Automáticamente bajó la vista, como avergonzado, y no volvió a hablar.

Ya de vuelta en Puerto Argentino, le pedí que me llevara a una capillita a la cual asistían los veteranos durante la guerra para recibir la misa, la única capilla católica del lugar, ya que en su mayoría son todos anglicanos. Libstone me llevó hasta allí. Una vez dentro, vino a recibirnos el Padre William O’Connelly, un sacerdote católico de Irlanda del Sur, de unos 80 años, el mismo que había estado ofreciendo el santo sacramento en aquella oportunidad durante el ‘82. Nos hizo pasar a la sacristía y nos ofreció el típico té inglés earl grey, pero Libstone no aceptó y sólo se limitó a quedarse parado en la puerta observando y escuchando la conversación.

Advertí al Padre que conocía los reglamentos y que no era mi intención causarle problemas, pero que, aun conociendo las prohibiciones, había llevado conmigo una bandera de ceremonia argentina y que mi intención era ofrecer una misa por las almas de los caídos en combate argentinos y que la misma fuera bendecida durante la ceremonia, de este modo sería la única bandera nacional bendecida en suelo malvinense. El Padre aceptó sin vacilar; por el contrario, manifestó estar orgulloso de poder hacerlo y que la bendición de Dios no se le niega a nadie, fuera cual fuera su nacionalidad. Durante la charla empezó a contar todo lo que había vivido en aquel entonces: la capilla era víctima del continuo bombardeo británico, fue prácticamente destruida y se la utilizaba como hospital de campaña improvisado.

“Vi a hombres llorar como chicos y a chicos pelear como hombres, pero por sobre todas las cosas, fui testigo de un valor admirable”, comentó. Libstone, ajeno a la conversación, escuchaba con gran atención. Cuando salimos del lugar, me sugirió la idea de invitar a la población de Puerto Argentino y lo único que atiné a hacer fue a reírme; le dije que, en la mentalidad del isleño, los argentinos eran locos invasores y que nadie iba a querer ir, que era ridículo. Sin embargo insistió, por lo que terminé aceptando su idea y lo dejé a cargo pero sin ninguna esperanza de que eso funcionara.

Al otro día, después de haber recorrido la Gran Malvina y de haberme enterado de que estaba bajo bandera chilena como premio por su gran apoyo a Inglaterra en la guerra, salimos de la base hacia Pto. Argentino para oficiar la misa. Para mi total sorpresa, la capilla estaba llena de gente y en su mayoría habían llevado ofrendas florales. No podía salir de mi asombro ni tampoco podía contener las lágrimas. Libstone se acercó y, orgulloso de su logro, me preguntó: “¿No estás contenta? vino mucha gente”, a lo que le respondí que obviamente estaba feliz por lo que veía, que nunca había pensado que los isleños pudieran algún día llegar a asistir a un homenaje a caídos argentinos, pero que lo que me entristecía era que si eso mismo lo hubiera hecho en cualquier parte del país, la respuesta hubiera sido muy distinta”. Ahí él que no entendió nada, fue él, pero bueno, eso era algo muy difícil de explicar.

La misa se llevó a cabo; la bandera fue bendecida, mientras en el órgano se entonaba el Salve Argentina” con las partituras que yo misma había llevado. Terminada la ceremonia, recibí las ofrendas florales y nos dispusimos a retirarnos a la base. Puse las flores en los brazos de Libstone y le dije que las guardara, que al día siguiente las llevaríamos a San Carlos. Entonces me preguntó por qué habríamos de llevarlas allá. Le dije que quería llevarlas al cementerio inglés. Se quedó mirándome sin saber qué decir y sólo preguntó: “¿por qué vas a llevarles flores a ellos?, mataron a tu gente”. “Y mi gente los mató a ellos”, le contesté. En una guerra se pierden vidas de ambos bandos, pero todos son personas comunes y corrientes, a veces sin saber siquiera la causa por la que se pelea, pero lo más importante es que más allá de cualquier bandera, creencia, religión, ideología política, todos se merecen una flor o un Padre Nuestro”. No me dijo nada; se le llenaron los ojos de lágrimas y, disimulando, me dio un beso en la mano, como quien da las gracias.

Efectivamente, al otro día fuimos a San Carlos a llevar las flores. Cuando terminé de colocarlas, lo tomé de la mano y le sonreí. Él estaba como consternado; cuando lo iba a soltar, me volvió a sujetar la mano, me miró a los ojos y me dijo: “En los 4 meses que llevo aquí, nunca se me ocurrió siquiera pisar este lugar, y vos les trajiste flores. Desde que llegaste, todo lo que creí que sabía a la perfección se me desmoronó; me di cuenta de que no sabia nada… de la vida… no sabía nada. Hice de la guerra mi modo de vida, peleo desde que tenía 12 años, no conozco otra forma de vida que no sea ésta, pero nunca vi el lado humano de la guerra; para mí sólo era un trabajo y para mi pueblo, un nombre más en una placa, si algún día me llego a morir, pero nada más que eso. Nunca supe lo que es pelear por defender mi bandera; yo siempre fui el que atacó, recién con vos aprendí eso. Lo verdaderamente triste es que yo soy consciente de que nunca voy a tener a nadie que llore por mí de la forma en la que vos lo hiciste, ni mucho menos que haga todo lo que vos hiciste aun sin siquiera conocerme; ése es un privilegio que al parecer sólo tienen ustedes. También me di cuenta de lo solitaria que es y va a seguir siendo mi vida, porque yo sé que de acá voy a ir directo a algún otro lugar a pelear y qué clase de vida podría ofrecerle a una mujer o a mis futuros hijos, un padre ausente o en el peor de los casos un padre muerto; no, sería muy egoísta de mi parte tener una familia, yo elegí esto y debo afrontarlo solo”.

¡Me dio tanta pena oír todo eso! Lo vi tan triste, a ese que creía tan profesional e insensible; pero si había algo bien claro, era que ese viaje nos había servido a los dos para ver la vida de una forma muy distinta.

Al día siguiente, Libstone me llevó el desayuno a la habitación; nos habíamos hecho muy buenos amigos. Ahí fue cuando me comunicó que había pronóstico de temporal para el otro día y que, por la probabilidad de que se cerrara el aeropuerto y se me venciera la visa, debía volver un día antes. Esa tarde fuimos a un lugar cercano al camino que unía el antiguo aeropuerto de Mount Pleasant con Puerto Argentino; allí estaban apostadas la mayoría de las unidades argentinas de infantería y artillería de defensa aérea. Los pozos, al igual que todo el resto del lugar, estaban intactos. Frente a esa imagen se encontraba el mar, con esas playas de arenas blancas, esas aguas transparentes y turquesas, paradisíacas, y pingüinos por doquier.

Al lado de uno de ellos, sobre un puentecito roto, me senté a mirar el mar. Era mi despedida del lugar. Libstone me observó algo triste, me pidió permiso para sentarse a mi lado y, como queriendo levantarme el ánimo, me comentó: “Cuando no estoy del todo bien, trato de recordar cosas bonitas o de aferrarme a algo muy mío, de esa manera se me pasa”. Le sonreí, agradecida por su intento de alegrarme un poco, y le respondí que por más que el lugar fuera hermosísimo, a mí se me hacía muy difícil pensar en algo lindo en ese lugar y que no tenía nada mío para aferrarme allí”, a lo que él tomó un puñado de turba con su mano, abrió la mía, puso la turba en mi mano y me hizo cerrarla, diciéndome: “Eso es tuyo, ¿o no es la razón por la que estas acá?” No hicieron falta más palabras; por fin estábamos hablando el mismo idioma.

Se hacía tarde, ya era hora de volver a armar el equipaje para regresar a Buenos Aires, así que emprendimos la vuelta a la base, pero de pronto, algo me detuvo, nunca supe bien qué, pero algo me decía que debía hacer algo antes de irme. De los centenares de pozos que había en el camino, sólo me detuve frente a uno, era ese, no otro. Después de discutir con Libstone, logré que me dejara entrar; buscaba entre el barro no sabía qué, pero buscaba sin parar. Y lo encontré, encontré un casco todo embarrado y, tras un trato con Libstone y su incondicional amabilidad, aun jugándose su carrera, me permitió llevármelo a la base, por supuesto, sin que nadie lo supiera. Nos encerramos en el baño, lavamos el casco y, en su interior, en el endocasco, tenía grabado a cuchillo o vaya Dios a saber con qué elemento punzante, el nombre del soldado al cual había pertenecido y durante 24 años había estado ahí abajo esperando a su dueño inútilmente. Llamé a Buenos Aires. En el casco también figuraba el nombre de su unidad, me dijeron que figuraba en la lista de caídos en combate. El casco llegó a Buenos Aires en abril del 2006, gracias a Libstone.

Ricardo Mario Gurrieri murió a los 19 años de edad, un 25 de mayo al medio día, el día de la Patria, al ser alcanzado por una esquirla de una mina de 500 libras con espoleta a retardo. En sus cartas manifestaba estar orgulloso y feliz de estar allá, defendiendo su tierra, su bandera. La última carta la escribió una hora antes de morir, su post data decía: “Mami, no te preocupes por mí; yo voy a estar bien y te prometo que pase lo que pase, algún día, de algún modo, voy a volver”.

El casco hoy está sobre su cama, en su casa, con su mamá.

Ricardo Gurrieri padre fue veterano de la segunda guerra mundial bajo las órdenes de Rommel. Estuvo como prisionero de guerra en manos británicas, soportó todo tipo de torturas y 5 simulacros de fusilamiento. Cuando la guerra culminó, vino a la Argentina, como tantos otros inmigrantes, en busca de un hogar en paz para poder formar su familia y nunca más tener que pasar por el horror de la guerra. Paradójicamente, el destino quiso que la guerra se llevara a su hijo menor, a manos del mismo enemigo que él burlara 43 años atrás. Escribió un libro contando su historia, llamado “Del África a las Malvinas”. Construyó de su bolsillo el monumento a los caídos en Malvinas de la ciudad de Mar del Plata y una vez inaugurado, falleció.

Tras tres años de burocracia y perseverancia desde el día de mi vuelta de las islas, logré que el gobierno volviera a subvencionar los viajes a Malvinas para los familiares de nuestros héroes, y que el gobierno autónomo de las islas otorgara un permiso especial para que en el año 2007 el rompehielos ARA Almirante Irizar pudiera ingresar al territorio marítimo isleño para poder retirar de Puerto Argentino muchos de los resabios de guerra que allí se encuentran, con el objeto de repatriarlos y que fueran expuestos en Buenos Aires, pero tal logro fue tomado con total y absoluta indiferencia por el Almirante Godoy, Jefe de Estado Mayor de la Armada, quien se negó a dar la orden al rompehielos para que se desviara a las islas Malvinas durante su vuelta de la campaña Antártica.

Hoy, ya cumplida mi misión de poder ayudar a los familiares de los caídos en la gesta para que pudieran viajar a visitar sus tumbas, sólo me resta seguir difundiendo la verdad sobre nuestra historia, y que esta parte tan importante de nuestra historia contemporánea no siga siendo pisoteada por ideologías erradas, que no sólo no son constructivas para la Nación sino que hacen de un acto netamente heroico y necesario un hecho aberrante, el cual, en vez de inspirar orgullo, sólo inspira lástima y siembra rencores. Malvinas no fue una locura que se le ocurrió una noche a un loco borracho. Malvinas fue, es y será siempre una causa justa, la cual fue defendida de la manera más extraordinaria y admirable; decir lo contrario es faltarle el respeto a las 649 almas que quedaron allí en pos de esa causa justa.

Un pueblo sin memoria está condenado a repetir su misma historia, y si esa memoria no está completa o está tergiversada; entonces ese pueblo sólo va a generar herederos del odio, generación tras generación.

Verónica Sheehan


Texto leído por María de los Ángeles Marechal en un Taller Literario


Publicado por Eduardo Linares Dahl

jueves, 19 de abril de 2012

SALIMOS DE POMPEYA. LLEGAMOS A PUERTO MADERO. WAUH!

Hola, hola buen día!

-¿Qué tal Néstor, a qué se debe tanta alegría?

–¿Escuchaste hablar alguna vez de la alegría de cumplir años?

– No, lo que escuché es exactamente al revés y no creo que vos seas la excepción.

-En ésta oportunidad creo ser la excepción. Me siento exultante, alegre, descontraído. Llegar a los setenta de por sí es un motivo de alegría y más hacerlo acompañado de una esposa, hijos, nietos y amigos espectaculares.

–Bueno, es verdad Néstor, desde ese punto de vista comparto plenamente tu alegría.

-Yendo al punto de la cuestión, quería invitarte a que compartamos un momento el día de mañana en que ingreso plenamente y sin red a la “septuagenidad”

– Arrójese nomás querido amigo, la red es para los inseguros, y usted no tiene nada de eso!

- Mirá la reunión va a ser en Puerto Madero….

-Néstor me estás jodiendo..

– No, para nada. Como te dije antes, ingreso sin red y sin tapujos. Olvídense de Pompeya, de la línea bandera, la 42, etc.

– Esperemos contar con los sandwichitos de Agostiño.

– Eso descontalo.- Me dijo que hasta iba a hacer lavar la furgoneta para que la Prefectura no lo eche, ja, ja, y además te aseguro que todo estará bien regado como la calidad de los invitados merece…..

……………………………………………………………………………………….

La noche del sábado, las Avenidas Alicia Moreau de Justo y Juana Manso se encuentran atiborradas de autos. A ver, a ver creo que era por acá-no por acá- no, no ves que la altura no es esa.

Después de mucho andar y discurrir si se habría tratado de una broma de Néstor, veo por el espejo retrovisor un auto estacionando unos cincuenta metros detrás y del cual bajaba un matrimonio elegantemente vestido, llevando el varón una gran carga de lo que aparentaba ser cámara fotográfica, filmadora, telones, pantallas, etc.

Epa, epa!, pero si es Henry con la Tere.- Se vino preparado el hombre! – Parece que van a haber alocuciones del Indio hasta aburrirnos…- significa que estamos acertados en la dirección, o que el ”hereje” también está equivocado. Por suerte Henry llegó con GPS, artilugio desconocido y poco confiable para quienes aún nos guiamos con “la Filquer”.

Hermosa y moderna torre, con un SUM acorde a la misma. Nos guió la guardia, luego de corroborar nuestras identidades, y ni bien ingresamos se encontraba muy próxima a la puerta de entrada, en brazos de Pili,y luciendo un hermoso vestidito blanco tejido de esos como los hacía mi madre para mis hijas, nada más y nada menos que mi gran amiga Cati, con quien indisimuladamente nos manifestamos el cariño que nos es mutuo.


                                                 

JC – me dijo (recuerden que yo interpreto lo que dicen-o piensan- los bebés), creo que me quieren llevar en un ratito a mi casa. Otra vez no me dejan probar nada que no sea mamadera, y no estoy dispuesta a que ello pase. ¿Te parece hermosura que es el momento y el lugar apropiado para armar lío? – Yo no grito, lloro o pataleo casi nunca, pero hoy si no pruebo aunque sea un bocadito se va a armar la de San Quintín, andá y deciselo a mi abue ni bien lo saludes, tratá de no demorarte porque puede ser tarde.

Así que sin demoras busco a Néstor entre los presentes y luego de nuestro efusivo acostumabrado abrazo le susurro el mensaje de su nietita . –JC me estás jodiendo! – Bueno probá de no hacerle caso…-Ah ya sé decile que le llevo mañana a su casa más de un bocadito si ahora se porta como lo hace siempre.

Eso hice y fue aceptado por Cati, como no podía ser de otra manera. – Si mañana no aparece por mi casa con lo prometido no lo saludo por un mes…

Buscando por encima de las cabezas alcanzo a ver algunos Noveneros juntándose alrededor de una mesa al fondo (lugar apropiado para quienes acostumbran provocar bochinche). Hacia allí encamino mis pasos.

Degustamos finos bocaditos y luego pasamos a cenar. A los postres una sorpresa de sus hijos para Néstor.

Un lindo conjunto musical “ Walrus”(morsa) que interpretaron varios temas de los Beatles y hasta nos hicieron mover el esqueleto.


                                             

Como todos ustedes, estimados lectores imaginan, a los postres vinieron los consabidos discursos. Se lució Henry provocando la emoción de todos al mostrarse, él mismo, bastante emocionado. Recordar anécdotas y sobre todo la amistad que entre nosotros es mucho más que un símbolo. Cosas de cuando teníamos 18 años-rememoró Néstor, al devolver agradecido las palabras de Henry- ese comportamiento cuasi infantil es común cada vez que nos juntamos, refiriéndose a una broma de Pocho Bresso.

Comimos delicados y muy sabrosos dulces, muy bien regados y luego de sendos abrazos partimos cada uno con su cada una, viendo cómo íbamos a eludir los controles de alcolemia con promesas de juntarnos nuevamente y en fecha próxima.

Gracias Néstor, Gracias Alicia. Fuimos muy felices al compartir con toda la linda familia Peresón (con Caty en especial)

lunes, 16 de abril de 2012

Acto homenaje VGM en el LMGB

Querido Negro: Con mucha falta de tiempo para armarte algo yo te envío fotos y palabras del acto de homenaje a los ex Cadetes que participaron en la recuperación de nuestras Islas Malvinas.

Fue una formación muy emotiva y nos juntamos posteriormente en un lunch.

La verdad que estuvo acorde con la circusntacia.

La IX fué la más numerosa en VGM y estuvimos con Florindo Francischetti.

Un abrazo.
 
Roberto "Cabezón" Casabianca
 
 
 
Palabras Alusivas:
 
HOMENAJE A LOS EX CADETES VETERANOS DE LA GUERRA DE MALVINAS

Autoridades provinciales, municipales y eclesiásticas. Autoridades del Liceo Militar.

Ex Cadetes. Ex Combatientes de Malvinas. Invitados especiales. Familiares y amigos de la causa Malvinas.

Un 2 de Abril de 1982 un puñado de valientes compatriotas llevó adelante uno de las mas impecables operaciones militares de la guerra moderna. Sin ocasionar bajas en las files enemigas, logró el objetivo de recuperar el control de nuestras islas.

Este recordado acontecimiento cobra mucha mas significación para nosotros. En él descubrimos entre sus integrantes a un ex cadete de nuestro Liceo Militar integrante de la 2da. Promocion, miembro de nuestra Armada.

El devenir del conflicto quiso que nuestros camaradas ex cadetes, enrolados en las filas de la aeronautica, la armada y el ejercito, cumplieran destacadas y riesgosas misiones en el campo de batalla.

Y asi como todos los dias, los ex cadetes, como muchos otros ciudadanos, somos participes de la construcción de un pais desde el lugar que nos toca, Ingenieros, médicos, bomberos, artistas, jueces, gobernadores, hombres de campo, militares, miembros de la iglesia..

......... en 1982, pilotos de combate, de transporte, de helicópteros, comandos, infantes e ingenieros, artilleros y personal embarcado, todos ellos haciendo honor al llamado de la patria cumplieron con creces su misión. No pidieron explicaciones, ni buscaron la gloria. Solo cumplieron con la misión para la que estaban preparados.

Compartieron trincheras con nuestros soldados veteranos, que hoy nos distinguen con su presencia. Y muchos de ellos fueron heridos en combate y recibieron las mas altas condecoraciones que otorga la Nación.

Su entrega y patriotismo llegó tan lejos, que 2 de nuestros camaradas dieron su vida en cumplimiento del deber. El Tte. de Artilleria Ramos y el Teniente 1ro de Ingenieros Márquez ingresaron en las paginas de gloria de nuestra historia.

El Centro de Ex Cadetes no podia dejar pasar semejantes gestos de grandeza y patriotismo de camaradas con quienes compartimos durante nuestro paso por el Liceo aulas, salidas al terreno, competencias deportivas y momentos de esparcimiento.

A partir de hoy sus nombres quedarán grabados para siempre en la piedra que los cobijará para que las actuales y futuras generaciones de cadetes tengan el ejemplo a seguir aquí mismo, en nuestra casa.

La deuda no está saldada, pero seguramente este recordatorio servirá para dar un paso mas en el camino donde nuestros veteranos reciban el merecido reconocimiento de toda la sociedad.

Por ultimo, nuestro agradecimiento a quienes desde hace mas de un año trabajaron tenazmente para reencontrarnos con nuestros camaradas veteranos. Miembros de nuestra Comision Directiva, al grupo de ex cadetes belgranianos afincados en la ciudad de Buenos Aires (hoy aquí presentes) y a las autoridades del Liceo, siempre bien dispuestas a colaborar con estas iniciativas. A todos, muchas gracias.

viernes, 13 de abril de 2012

VALERIA STRAPPA ES ENTREVISTADA POR THE FINANCIAL TIMES

BRAVO VALERIA!  ESTAMOS ORGULLOSOS DE VOS!





Valeria Strappa is an Executive MBA graduate of Duke University’s Fuqua School of Business in the US and a senior executive at Citigroup Latin America, a global transaction services group.

Born in Argentina, Ms Strappa was a professional tennis player until the age of 19. She was second in the world ranking of under 18-year-olds and 143 in the Women’s Tennis Association. She has a degree in mechanical engineering and has attended the UCLA Anderson School of Management Women’s Leadership Institute, a three-day course helping women to release their leadership potential.

More

IN TEN QUESTIONS

• In her spare time, Ms Strappa is passionate about Ironman triathlons – she has completed two so far. She also still plays tennis occasionally and enjoys mountain climbing.

1. Who are your business heroes?

My parents because they taught me that nothing is impossible. They encouraged me to pursue my dreams and raised me with the discipline and values required to achieve high aspirations. Gandhi because he walked the talk, lead by example and influenced millions of people to make the impossible happen. Steve Jobs because he didn’t follow pre-established rules but instead created his own.

2. Who is your ideal professor?

Mark Zuckerberg, the creator of Facebook.

3. What is the best piece of advice given to you by a teacher?

When you are in a rush or under pressure, stop for a second and see your people.

4. What academic achievement are you most proud of?

I spent a summer in South Carolina developing a mobile water filtering unit that was sent by the US Air Force to Honduras after Hurricane Mitch.

5. What is your biggest lesson learnt?

It is wise to be motivated by a goal, but the energy to achieve it comes from taking the time to enjoy the intermediate accomplishments.

6. What is the strangest thing you have ever done when studying?

I climbed Iztaccihuatl, a volcano next to Mexico City, to develop my leadership strategy.

7. What advice would you give to women in business?

Believe in yourself, believe in your instincts and focus on developing and improving your own leadership style.

8. How do you deal with male-dominated environments?

I have always lived and dealt in male-dominated environments, first sports, then engineering and now as a senior executive in the banking sector. I deal with my environment by focusing only on my goals, which I achieve by partnering with the right people regardless of their sex, position or background.

9. What is the last book you read?

Beneath a Marble Sky by John Shors. It is the story of the Taj Mahal and the love story of the reigning emperor. My mum and I read it at the same time. Reading the book made my trip to the Taj Mahal, during a recent MBA residency, fascinating. I only regret my mum wasn’t with me.

10. What inspires you?

To have an impact on the people I meet or on the things I do. I believe that with the right motivation, we can always do more than what we imagine. This is why I love sports, because I can always break my limits and go the extra mile. I believe that nothing is impossible in life and I go after what I believe is right for me and the ones around me.
Compiled by Charlotte Clarke

Gracias Carlos. Compartimos tu orgullo y tu alegría.
Bravo por Vale!!!

Los Noveneros

miércoles, 11 de abril de 2012

MI ALUMNO CARLOS EDUARDO KRAUSE




Grado: Mayor (PM)

Especialidad: Aviador Militar

Unidad de origen: I Brigada Aérea

Sistema de Armas: Hercules C-130

Fecha de nacimiento: 4/4/48

Lugar de nacimiento: Oberá (Misiones)

Fecha de fallecimiento: 1/6/82

Lugar de fallecimiento: Atlántico Sur






EL DERRIBO DEL C-130H TC- 63



Orden Fragmentaria 2258

C-130H, matrícula TC-63

indicativo TIZA

Misión: exploración y reconocimiento.

Tripulación: Pilotos:capitán Rubén Martel, capitán Carlos Krause,

Navegador: vicecomodoro Hugo Meisner,

Mecánicos y Auxiliares: cabo principal Miguel Cardone, cabo principal Carlos Cantezano, Suboficial principal Julio Lastra, suboficial ayudante Manuel Albelos.

Despegó de Comodoro Rivadavia a las 06:30.

El TIZA decoló de Comodoro Rivadavia a las 06:30, pero regresó poco después por fallas.

Solucionó las novedades y volvió a despegar a las 08:53.

Arribó al punto V (50°00'S/61°00'O), a las 10:15 e inició, desde allí, el recorrido triangular hacia el punto A (50°48'S/60°20'O), al que arribó a las 10:25. Luego, siguió al punto L (50°30'S/60°17'O), alcanzándolo a las 10:35.

Cuando se dirigía al punto B (50°30'S/59°39'O), el más exterior de su recorrido y volando a 10.000 pies (nivel de vuelo 100) tal cual lo ordenado, informó:

El IFF (identification friend or foe - identificación amigo o enemigo) se encendió por 10''-7''-6''-, se mantiene encendido..., e informó luego: ¡Estamos en emergencia!...

Las comunicaciones se interrumpieron .

A las 10:50, el TC-63 fue interceptado y derribado por una patrulla aérea de combate; cayó en el mar y no hubo sobrevivientes.

Extractado de la "Historia de la Fuerza Aérea Argentina"



El derribo



El TC-63 ya había cumplido su primer recorrido a las 10:25 y unos diez minutos después completó el otro cambio de rumbo acercándose a Malvinas por el Norte, a unos 40 kilómetros del Estrecho de San Carlos.

En uno de los ascensos, el Hercules fue detectado por el HMS Minerva quien transmitió la información a una PAC de Sea Harrier’s que se encontraban en las proximidades.

La sección la integraba el teniente Niguel David “Sharkey” Ward y el teniente Steve Thomas.

Como ambos contaban con poco combustible, fueron directamente vectoreados hacia el blanco. Ward a bordo del Sea Harrier XZ451 localizó al Hercules con su radar Blue Fox.

Una capa de nubes no le permitía tomar contacto con el avión, entonces Ward descendió y Thomas se mantuvo a algo más de 3.000 pies. A pocos segundos localizó al Hércules a unos 10 kilómetros por delante, volando en rasante.

Para entonces los integrantes del TC-63 conocían que habían sido detectados, pero ignoraban la inminencia del ataque.

De hecho los reportes indican que el Hércules volaba hacia el Oeste, con 200 pies de altitud; recto y nivelado o sea sin intentar realizar alguna maniobra evasiva.

Con poco combustible para permanecer a tan baja altitud, luego de identificado el blanco Ward lanzó un misil Sidewinder fuera de los parámetros de lanzamiento.

El misil se acercó al TC-63 pero muy cerca del mismo, cayó al agua. Ward aceleró su motor y se acercó más al Hercules, ésta vez el agudo zumbido del misil le indicaba que el blanco había sido adquirido y estaba dentro del alcance.

El Sidewinder se dirigió directo al avión y quizás por la baja altitud en que se encontraba, el buscador infrarrojo del misil no se decidió por ninguno de los dos motores del ala izquierda e impactó contra el depósito de combustible situado entre ambos motores. Eran las 10:50 horas.

Con el depósito en llamas, el Hercules aún podía mantenerse en vuelo. Y aquí es donde existen una diversidad de versiones y relatos cruzados.

El Teniente Steve Thomas declaró que Ward al ver que el Hércules podía mantenerse en vuelo, se acercó al mismo y realizó disparos con el cañón de 30 mm sobre el empenaje de cola.

Según Thomas, luego de ése ataque el TC-63, comenzó un espiral hacia la izquierda, hasta que el ala tocó el mar e impactó. Otras versiones indican que tras el ataque, el Hércules perdió el plano derecho e impactó sobre el mar.

Una tercera versión que cobró mucha fuerza en su momento, indicaba que tras el ataque contra la cola del Hércules, Ward realizó un viraje abierto alejándose por izquierda para posicionarse y realizar un ataque con fuego de cañón sobre la cabina del Hércules.





Mi alumno misionero.

Al igual que García Cuerva se destacaba por su muy buen humor.

Muy inteligente y muy querido por todos, compañeros y superiores.

Siendo yo Sub Jefe e Inspector de la Fuerza Aérea, tuve la alegría de estrechar en un abrazo a uno de sus hijos, destacado oficial de la Fuerza Aérea. Estaba destinado en Comodoro Rivadavia, pero quería integrar la escuadrilla de acrobacia de la Fuerza. Hice que lo destinaran a la IV Brigada Aérea con asiento en la ciudad de Mendoza.

El aeropuerto de Cataratas del Iguazú fue denominado Mayor Carlos Eduardo Krause.

Por Decreto del Poder Ejecutivo de la Provincvia de Misiones, Nº 0438/84 se crea el Barrio que también lleva su nombre en la localidad de Oberá.



La Escuela Nº 667 de la misma localidad pasó a llamarse Mayor Carlos Eduardo Krause, ésta Escuela se encuentra sobre la calle Juan Joerg Nº 50.

Mi querido alumno tenía especiales condiciones para el vuelo, como decimos en la jerga aeronáutica, era un dotado.

Amaba a su familia a la que tengo el honor de conocer. Sus hijos son ejemplares.

Supo, también, cumplir con el mandato autoimpuesto en su juramento a la Bandera. La supo defender hasta perder la vida.

El TC-63 fue derribado cuando éste no representaba ninguna amenaza directa. No llevaba ningún tipo de armamento.

Querido alumno. Nunca olvidaré mis vuelos enseñándole los primeros pasos en ésta profesión tan querida. Siempre está presente en mis oraciones. ¡¡VIVA LA PATRIA!!

martes, 10 de abril de 2012

MI ALUMNO GUSTAVO ARGENTINO GARCIA CUERVA



Grado: Mayor (PM)
Especialidad: Aviador Militar
Unidad de origen: VIII Brigada Aérea
Sistema de Armas: Mirage M-III
Fecha de nacimiento: 28/2/46
Lugar de nacimiento: Dolores, Bs. As.
Fecha de fallecimiento: 01/5/82
Lugar de fallecimiento: Pto. Argentino (I. Soledad)


Sábado 1 de mayo

Orden Fragmentaria 1109:

Dos MIII, indicativo DARDO.

Misión: cobertura;

armamento: misiles Magic.

Tripulación: capitán Gustavo García Cuerva (I-015), primer teniente Carlos Perona (I-019).

Despegaron de Río Gallegos a las 15:45. Ruta: Río Gallegos - Malvinas.

Esta tripulación cumplía la segunda salida del día, y fue la que, por primera vez, recibió fuego de una patrulla aérea británica.

Ambos aviones eyectaron tanques y se trabaron en combate sobre la Isla Borbón.

El capitán García Cuerva vio el misil arrojado sobre su numeral (Perona) y le gritó: Le lanzaron un misil, ¡cierre, cierre!, pero el misil alcanzo al N° 2 y éste se eyectó. Posteriormente, fue recuperado.

El capitán García Cuerva, sin combustible para regresar al continente, tenía dos alternativas; eyectarse sobre las islas y perder el avión, o intentar el aterrizaje en la pista de Malvinas y salvar su máquina.

Esto último suponía una excelente coordinación con el comando de la defensa aérea de Malvinas (Centro de Información y Control Artillería Antiaérea).

Lamentablemente, esta coordinación aún no ocurría, porque no se había alcanzado el nivel de confianza de la defensa y, aún peor, subsistía el grado de desorganización producido por los ataques aéreos y fuego naval enemigo sobre la zona.

García Cuerva decidió aterrizar y lo comunicó por VHF.

El "alto el fuego" fue ordenado, reiteradamente, por el Centro de Información y Control.

El M-III se dirigió hacia la pista y procedió a eyectar sus cargas externas, para facilitar la maniobra de aterrizaje.

Esa acción (eyección de cargas), confundió a la tropa que de inmediato comenzó a disparar sus armas largas (fusiles) contra el avión. La psicosis creada por el Vulcan y los Harrier pudo, en los artilleros, más que la orden del Centro de Información y Control, y las baterías antiaéreas del Ejército y la Armada abrieron fuego, que dio como resultado el derribo del M-III.

El piloto inglés que derribó al primer teniente Perona fue el Fl Lt RAF Paul Barton; y el que combatió contra el capitán García Cuerva, el Lt RN Steve Thomas.

Respecto del accionar del capitán García Cuerva, durante los quince minutos transcurridos entre el combate relatado y su solicitud de aterrizaje en Base Aérea Militar Malvinas, existen versiones, que afirman lo siguiente: García Cuerva avistó al Hermes en el momento en que un avión Sea Harrier estaba próximo al aterrizaje; se lanzó sobre el mismo y lo ametralló haciendo que, después de rebotar dos veces sobre la pista del portaaviones, rompiera el elevador y cayera al mar.

Luego ametralló el puente causando averías menores.

Extractado de la "Historia de la Fuerza Aérea Argentina"



                           Inauguración del Jardín de Infantes que lleva su nombre
                            Jardin de Infantes 945. Bo. Sta.Rita de Moreno.Calle
                           Rca.Argentina Nº 702

“………..durante la ceremonia, Maria Luján Rondán habló de la Institución a su cargo y del nuevo nombre que con orgullo portará el Jardín. Luego, Liliana Franco se dirigió especialmente a los niños, les habló del Conflicto de Malvinas y conmovió a los presentes cuando contó quién era su marido: “Todos tenemos una misión y cuando la logramos, alcanzamos la mayor plenitud. Mi marido cumplió su misión acabadamente y perdió la vida defendiendo la Patria (…) Me pone muy feliz recordarlo de esta manera, su nombre está bien puesto porque amaba profundamente a los niños”, dijo emocionada la esposa de García Cuerva.”

Páginas y páginas se encuentran escritas sobre la personalidad de mi querido y recordado alumno.

Jovial, alegre, siempre con una sonrisa iluminando su rostro y con un chiste y un gesto amable a manera de iniciar contentos el día.

“Paco” García Cuerva ofrendó su vida a la Patria como alguien que realmente ama profundamente lo que hace. Podía haberse eyectado al igual que su numeral. Prefirió “salvar” su avión. ¡¿Cómo imaginar que no reconocerían un Mirage!? ¡¿Cómo imaginar que no se iba a respetar el “Alto el Fuego”?!

Amaba su familia con locura. Quería a la Fuerza Aérea con pasión y orgullo de soldado.

Mi alumno era muy querido por sus compañeros. Mi alumno era muy querido por todos los instructores. Mi alumno era muy querido por mi; su instructor de Vuelo. Mi alumno ES muy querido por mí. Su imagen vive presente en mi mente. Jamás lo olvidaré.

Fue el primer avión argentino en trabarse en combate con un avión inglés. En éste caso un Harrier, de mejores performances para el combate aéreo que el Mirage M-III C. No escapó al desafío. Fue el primer piloto argentino derribado en Malvinas.

En su honor, en su memoria grito silenciosamente, pero hasta la ronquera¡¡ VIVA LA PATRIA CARAJO!! ¡¡VIVA MI QUERIDO ALUMNO: GUSTAVO ARGENTINO GARCIA CUERVA!!



EL RECUERDO DE ROBERTO CASABIANCA PARA NUESTRO AMIGO

Queridos Compañeros:

Tengo aún presente la imagen del querido Presti llegando alrededor de las 15 hs. a nuestra última reunión y diciéndome: quería saludarte especialmente a vos, Cabezón. Viajó solo en colectivo desde Rosario para estar presente como lo hizo tantas otras veces. Fue como si hubiese venido a despedirse.

Gracias querido Presti por tu afecto, por tu deseo de acompañarnos y por haber sido un amigo fiel.

Querido Amigo, descansa en paz y hasta que volvamos a vernos.
 
Roberto Casabianca

SE FUE UN AMIGO. ASI LO RECORDAMOS

Queridos amigos:



A riesgo que me titulen un estúpido sentimental, me largo a escribir unas pocas líneas para rendir un cálido recuerdo a nuestro querido compañero y AMIGO, el inolvidable Prestigiovanni.
Todavía me parece que fue ayer cuando estando en le Liceo no dejaba de contar su admiración por un cantante que pasó sin pena ni gloria por la discografía nacional, pero para el Presti era un genio, este cantante llamado Billy Cafaro, que realmente era malo como cantante, y traigo ésto a colación para poner un compás en el reloj del tiempo para tener cabal dimensión de los años pasados, aunque reneguemos muchas veces diciendo que fue ayer no más cuando pasaron décadas.

Varias veces he hablado con él por teléfono, y siempre me llamó la tención su fuerza y coraje para sobrellevar su enfermedad, y sin saber su actuación profesional pude comprender que su calidad humana, por encima de médico, había penetrado profundamente en el núcleo social, cuya composición ignoro, pero que a Presti le daba muchas fuerzas para seguir luchando, convencido de que lo que había logrado con esa gente era algo tan simple y tan complejo al ala vez, que el lograr simplemente y nada menos que...AMOR...eso me hizo descubrir en pequeñas charlas la extraordinaria sensibilidad humana que muchas veces ignoramos hasta entre los amigos, en este caso como un acto de humildad o bien por aquello que aprendimos allá lejos y hace tiempo, que es cumplir con nuestro deber, con nuestra responsabilidad.

La última imagen de Presti, la tengo cuando en la reunión última de la Novena en el Club Colón, se apareció solo, a los postres, diciendo simplemente que se había tomado un ómnibus, y se vino a encontrarse con los amigos de la Novena, porque estaba seguro que nosotros éramos su fuente de fortaleza, así de sencillo, me dijo en un momento dado: vengo a que ustedes me den fuerza.....esa fue toda una despedida, así lo entendí y lamentablemente no me equivoqué.

Hoy llamé a su casa, y me atendió su señora, presumía que algo no andaba bien, pues hace un mes llamé varias veces a la casa de Presti, y solo pude dejar mensaje, que a Dios gracias, la señora se lo trasmitió mientras esta internado, es lo que me consuela un poco, y ni que decir que no sabía que había muerto pues por el feriado no abro mis mails, al recluirme en Baradero, si tengo celular abierto pero no tuve ninguna noticia, me quedo tranquilo porque con la esposa de Presti tuvimos un diálogo muy bueno, y nos reconfortamos juntos en el cariñoso recuerdo de un gran tipo, medio desleído en el concepto general de la Novena, pues guardaba sus acciones con claro gesto de amistad.

Que el Señor en su infinito amor les de fuerza para soportar este dolor, tan humano como Cristo sintió ante la muerte de su amigo de Betania, por el que lloró, ¿ porqué no podremos llorar también nosotros ante la muerte???

Un fuerte abrazo para todos ustedes

Henri Indio Mielnikowicz

Gracias querido Henry. No se entienden los afectos a los amigos como reproches. Gracias por estar siempre presente. Trato en ésto de imitarte, ojalá lo logre . Sos un gran compañero y mejor amigo. Gracias por tercera vez por hacernos sentir a los Noveneros como un todo que palpita al unísono. Todos, aún quienes guardan silencio, están tan acongojados ante la pérdida del amigo como vos o como yo. Todos elevamos nuestras oraciones. Raúl está presente en ese latir común. Un abrazo a todos.

JCA

lunes, 9 de abril de 2012

Se nos fue otro Novenero. Elevemos nuestra oración por su alma

 NOS ESCRIBE MAPOCHO BELLA.
El día 7 de abril



Cumplo en informarles que en el día de la fecha, hace unos minutos,falleció nuestro compañero Raúl Prestigiovanni, despues de padecer una larga enfermedad.
Lamento profundamente comunicar esta noticia.

Rodolfo Cleto

jueves, 5 de abril de 2012

Mis alumnos

En mis años de jóven oficial de la gloriosa Fuerza Aérea Argentina, allá a fines de la década del sesenta, tuve la inmensa dicha de ser designado para realizar el Curso de Instructor de Vuelo.

Un Curso muy selectivo y en el que aprendí a aplicar una serie de principios, didácticos, pedagógicos y otros, para lograr no ya que alguien aprenda las técnicas de éste arte y a vencer los miedos que le son propios a quien por primera vez se ve al mando de un avión, sino a que con el tiempo se transforme en un profesional del vuelo y que llegado el caso con su arma, el avión; defienda su Patria hasta dar la vida por ella.

Pude terminar con éxito el mismo y luego de algún tiempo, ser Instructor de dicho Curso, es decir del Curso de Instructores.

Creo que deben existir pocas cosas que otorguen tantas satisfacciones como el poder ver a un alumno salir haciendo su primer vuelo solo, que a veces,( y más en esa época en que el volar en líneas aéreas no era algo tan común como lo es ahora) no había subido nunca a un avión, - salvo para realizar el vuelo de bautismo con el que éramos privilegiados en el transcurso del primer año como cadetes de la Escuela de Aviación Militar.


Fui instructor de vuelo de varias promociones de alféreces, grado que se alcanza al finalizar los cuatro años como cadete, equivalente al Subteniente del Ejército y al Guardiamarina de la Armada.

Ese primer año de oficial, es una continuación de la vida de cadete. El alférez mientras es alumno del Curso de Aviadores Militares no tiene tiempo de pensar en otra cosa que no sea en el vuelo. Esta actividad tampoco le permitirá realizar cualquier otra. Todo su tiempo estará dedicado al Curso que realiza.

El instructor de vuelo tiene un máximo de tres alumnos a quienes dedicará todo su tiempo y pensamiento. El alumno tiene en su instructor un padre. Un padre muy exigente. A él responderá por todo lo que hace, y su instructor deberá responder, a su vez, ante sus superiores por las acciones de sus alumnos y por los progresos que ellos experimenten mientras realizan el curso.

El alumno en ese año (actualmente el Curso dura dos años) no puede contraer matrimonio. Está sometido a un régimen disciplinario muy estricto que le exigirá estar durmiendo a más tardar a las diez de la noche porque al día siguiente debe estar bien descansado para volar, y levantarse muy temprano, porque es a las siete de la mañana que comienza la RPV (Reunión previa al vuelo),que se da a la totalidad de los alfereces, cada instructor tiene una mesa que comparte con sus alumnos. Los instructores van rotando diariamente siendo uno de ellos el que imparta la clase de lo que será la lección en vuelo de ese día.

Por las mismas razones al alumno le está vedado el consumo de bebidas alcohólicas, etc. Su instructor controlará que esto se cumpla a rajatablas. De no respetar las normas del CAM (Curso de Aviadores Militares) el alférez será separado del mismo.

Los fines de semana, es muy común que los alumnos compartan parte del mismo con su instructor. Llegarán a conocer a la familia de éste, y la familia le tomará a él un afecto muy especial.

Este relato es para que ustedes, mis grandes amigos, Noveneros, comprendan como entre instructor y alumno se genera un vínculo afectivo muy especial que perdurará a lo largo de toda la vida. Hoy en día, quien fue mi instructor de vuelo vive pendiente de todo lo que hago. Comparte alegrías, triunfos, etc. y yo estoy también muy pendiente de todo lo que con él acontece.

Esta introducción pretende, además, que quienes leen ésta nota, lleguen, aunque sea en parte, a comprender lo que se siente cuando se pierde a un alumno.

Dos de ellos, entregaron en forma heroica su vida a la Patria en Malvinas. Ellos son parte de mi orgullo como Oficial de la Fuerza Aérea. A ellos dedico diariamente una oración. Supieron cumplir con el mandato recibido. En las próximas entradas en éste blog haré un relato breve de cada uno de ellos.

Aeropuertos, calles, colegios, llevan los nombres de mis alumnos. Nuestra Patria sabe de sus sacrificios. Honor y Gloria a nuestros héroes de Malvinas.